Peña Forqueta Sur
Valdehuesa
2020 CONFITADOS
300m / MD / 6a
Largo 1, 60m. R1 en puente de roca con cordino.
Largo 2, 40m. Montar R2 laceando roca antes de espolón vertical.
Largo 3, 60m. R3 en puente de roca con cordino.
Largo 4, 40m. Lacear roca al inicio de la franja herbosa.
Largo 5, 40m. Al pie de la pared.
Largo 6, 60m.
Aunque ya he participado en otras aperturas, siempre con mi amigo y maestro Borja Araque, ésta es la que realmente considero mi primera apertura de una vía de escalada tradicional o escalada clásica. Ésto es porque en otras ocasiones yo he sido un elemento pasivo de la apertura; me limitaba a actuar de forma reactiva: iba a donde me decían, aseguraba a mi compañero y verdadero aperturista, y ninguna decisión de la evolución de la vía era sometida a mi juicio o valor. Hecho totalmente lógico, dada mi inexistente experiencia.
Ha sido este mes de octubre cuando, una tarde de sábado, buscando escuchar la berrea en la zona del Valdehuesa, me fijo en el paredón de esta peña.
Hablo con Borja y con Carlos Albizu, busco en internet, miro el libro gordo negro de Adrados y nada. No encuentro referencias de que esta pared se haya mancillado con anterioridad. ¡Una montaña escalable y virgen en León en el siglo XXI! Ole y ole.
Cuestiones confinatarias derivadas de la epidemia de covid 19, que campa a sus anchas por el mundo entero, impiden que se pueda perpetrar mi plan ultrasecreto. Cuando los confinamientos municipales, así como los personales y sanitarios lo permiten, es la meteorología quien frustra tan alpinas aspiraciones.
Por fin, varias aplicaciones de previsión del tiempo arrojan luz y temperatura sobre un sábado del mes once. Informo a Carlos de que hay buenas perspectivas climáticas y de lo que tramo. Carlos, interesado, pregunta por la hora a la que quedaremos y por los cacharros que debe llevar.
El sábado 21 aterrizamos frente a la peña a las 9:50 y a las 10:20 estamos a pie de vía.
Me cuelgo los cacharros del arnés, Carlos pasa las cuerdas para evitar incómodos nudos y sometemos a cuestión el lugar por dónde empezar: por lo fácil. "Pies grandes, gordos y buenos". Hay una fisura vertical que sube y hace una Z hacia la derecha, que parece sencilla de subir y proteger, y nos decantamos por ella. Antes de 7 metros ya empiezan a quejarse mis lacones. Nunca llevo demasiado bien el primer largo. Comenzar a moverte, a hacer fuerza, aguantar el primer manguerazo de adrenalina, siempre cuesta un poco y se me hace cuesta arriba. Agradezco bastante cuando la pared pierde verticalidad, monto reunión en un puente de roca, donde dejamos un cordino y me aseguro. Cuando Carlos llega, coincide conmigo en que parecía más fácil antes de empezar y que tiene muy mal colocadad las presas. Parece que todo se agarra al revés y se pisa raro. O igual es que llevamos más de un mes sin meter fierros.
El segundo largo es mucho más relajado, siguiendo un filo hacia la derecha hasta llegar al pie de un espolón vertical. Bastante vertical. Aquí dudo por dónde salir y Carlos, que tiene mucho mejor ojo que yo, observa que por la derecha es una buena opción, en adherencia y travesía, usando una laja en invertido, que tiene mejor pinta. Así hago e inicio el tercer largo que se atraganta un poco. Es de esas tiradas que se me hacen largas, que me obligan a preguntarme por qué diablos me gusta meterme en estos líos, con el miedo que paso...
Mientras subías, varias veces pasó por mi cabeza un: "¡Ahí seguro que mejora! ¿Pero otra vez? ¿Pero esto no afloja?". Son 60 metros mantenidos entre el V+ y el 6a. O eso nos pareció a Carlos y a mí, 48 horas después de haber pasado por el trago, con las cosas más reposadas. En el momento nos pareció un 9C+1000 o algo así. Por lo menos.
El resto de la vía es muy llevadero, siendo el quinto largo un tránsito por un prado con piedras, hasta alcanzar de nuevo la pared de roca escalable.
Ha sido para nosotros un placer abrir la primera vía en esta montaña y deseamos volver pronto a ella, pues sigue habiendo líneas lógicas y bonitas a seguir y descubrir. Pero ésto será cuando los días crezcan y tengamos horas de luz, dado que no es gratificante embarcarse en diciembre, que se haga la noche y venga el frío mientras estás ahí arriba, buscando por dónde salir.